Dos hábitos posturales para mejorar el rendimiento

Nuestro cuerpo no está diseñado para permanecer ocho horas sentado en una silla o de pie. Necesita movimiento, cambiar de postura y también descansos para atravesar el día sin acumular tensión extra, ni fomentar futuras lesiones.

 

 

Si se tiene en cuenta que ese cuerpo es donde habita nuestra mente, se ve con claridad que existe una relación directa entre el estado de ánimo y el estado físico.

Cómo nos sentimos emocionalmente tiene un efecto en el organismo, lo deprime, lo activa, o lo estimula. Al mismo tiempo, un evento físico como el dolor, el picor o cualquier otro malestar puede generar crispación o nerviosismo, así como la alegría o la excitación nos aporta un chute instantáneo de vitalidad.

¿Cómo puedes cuidarte física y mentalmente durante la jornada de trabajo? Aquí van algunos consejos básicos para comenzar a cultivar hábitos más sanos para tu vida.

Respira. Permanecer con la espalda recta, sea sentado o de pie, mejora la capacidad pulmonar ya que mantiene la caja torácica abierta favoreciendo una respiración más amplia y eficiente.

Observa cómo es tu postura cuando trabajas y trata de mantener la columna recta activando la zona abdominal en todas las posiciones que adoptas; en el asiento puedes ayudarte colocando un pequeño cojín en la zona lumbar o entre las escápulas.

Respirar con amplitud combate la sensación de fatiga, el cuerpo se vitaliza, el cerebro se oxigena y eres capaz de rendir mejor, conservar la concentración, pensar con mayor claridad y gestionar más eficazmente cualquier contratiempo.

Anímate e incorpora algunos ejercicios de respiración sencillos a tu rutina en el trabajo, los audios guiados de corta duración son de gran ayuda y pueden marcar una diferencia positiva.

 

 

Parar. Mantener la atención y rendir al cien por cien durante mucho tiempo seguido es agotador, por no decir imposible. Darle importancia al descanso es en realidad invertir en rendimiento.

Concédete el permiso de descansar de tu escritorio o puesto de trabajo al menos cinco minutos cada dos horas como máximo, mejor si es cada sesenta minutos. Las llamadas “paradas activas” están pensadas para darte un respiro en el que puedes, por ejemplo, estirar las piernas, asomarte a una ventana y que te dé la luz del sol, salir a la calle a caminar un poco y respirar, comer un snack que aporte energía, tomarte un zumo para hidratarte, realizar estiramientos simples para desentumecer la espalda, o tener una conversación agradable con algún compañero.

Los beneficios físicos están claros, pero estas pausas te aportarán también equilibrio emocional reduciendo los efectos del estrés.

Cuidado con confundir descanso con engancharse a las redes sociales, el objetivo es, entre otras cosas, desconectar de los dispositivos digitales por un momento.

Siempre habrá una excusa para posponer el cuidado personal en el trabajo, está claro que todos estamos desbordados, por lo tanto cuidarte es una decisión que debes tomar si realmente deseas que tus jornadas sean, además de productivas, agradables y enriquecedoras.

¿A qué esperas para empezar a practicar tu bienestar?

 

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