Cómo reducir el estrés que causan los chats de grupo

¿Quién no tiene actualmente varios chats de grupo ya sea con la familia, los colegas de la universidad, el grupete de amigos con quien se comparte una actividad, o incluso de trabajo? Seguir esas conversaciones y la sensación de respuesta inmediata que parecen requerir estos nuevos códigos de comunicación, pueden acabar agobiando más de lo pensado.

A todos nos gusta sentirnos parte de algo y estar en contacto con la gente a la que queremos, pero atender las continuas necesidades de estos grupos se ha convertido en una tarea más en la larga lista de cosas por hacer durante la jornada. Hay que tener en cuenta que además son un foco de distracción significativo que, lejos de aligerar, crean más ruido mental.

 

 

No somos conscientes de la presión que causa querer estar al día con todo, nos roba la concentración, quita el sueño, e incluso puede llegar a sustituir la posibilidad de buscar tiempo para quedar con un amigo limitando nuestra vida personal más de lo imaginable.

El no querer perdernos nada hace que estemos revisando el teléfono continuamente, esto ocurre especialmente en el trabajo, un entorno donde pasamos un largo número de horas y donde conviene tener los dispositivos en silencio para no molestar a los compañeros.

Si te despistas durante unas horas, te encuentras con que whatssap indica que tienes 70 mensajes sin leer. Haber perdido el hilo de la conversación y tener que leer la pila de mensajes acumulados resulta abrumador, te pone presión inconscientemente y además crees que te hace quedar como alguien que nunca responde desluciendo tu imagen.

Los amigos son importantes para todos y, en paralelo, vivimos en una cultura que nos empuja a estar hiperconectados continuamente, por lo que se espera que respondas en cualquier momento, sea lo que sea que estés haciendo.

Los silencios ya no están permitidos, es más, se malinterpretan, por lo que hay que replantearse seriamente esas dinámicas analizando hasta qué punto nos ayudan a mantener en forma nuestros vínculos sociales, o por el contrario, nos meten en una burbuja de aislamiento disfrazada de relación activa.

 

 

He aquí algunas pautas que pueden ayudarte a crear límites saludables en tus hábitos digitales y que te ayudarán a reducir el estrés que produce la sensación de tener que estar siempre disponible:

Crea tu propio patrón

Tener que responder a todo y estar disponible a cualquier hora del día no es realista. Todos tenemos trabajo, horarios y responsabilidades, por lo que está bien establecer unas pautas dentro de los chats e informar a los miembros de cuál será tu patrón de comunicación.

Es tan sencillo como decir que responderás a partir de una hora determinada, que estarás unos días ausente porque tienes más trabajo de lo habitual y necesitas estar centrado, o que a ti ese ritmo no te encaja y prefieres estar presente cuando haya algo realmente importante.

Es fundamental recordar que eres libre para comunicarte a través de mensajes de texto como quieras, e incluso salir del chat si lo que te gusta es hablar de tú a tú en una llamada. Lo cierto es que escribir nos hace perder tiempo; lo que a través de un chat son 20 minutos de conversación se resuelve en 5 minutos charlando a viva voz.

Silencia las notificaciones

Muchas personas se ven forzadas a revisar las notificaciones en cuanto las reciben, si no lo hacen acaban sintiéndose culpables y agobiadas.

Una manera de poner fin a esta tiranía es silenciar las notificaciones de manera que tomas el control del teléfono. Esto se traduce en que entrarás en el chat cuando tú quieras y no cuando el dispositivo te lo diga.

Al silenciar las notificaciones en los chats de grupo solo verás los mensajes nuevos cuando entres a la aplicación. Si además necesitas concentración absoluta, date permiso para poner el teléfono en silencio o en modo descanso, de esa forma crearás islas de tiempo solo para ti y para lo que requiere verdaderamente tu atención.

Es muy importante darse cuenta de que el constante bombardeo resulta un foco de estrés, por lo tanto es saludable desconectar, decidir no participar y proteger un espacio íntimo de descanso digital.

Apaga el teléfono

Haz un apagón en toda regla. Cuando acabes la jornada marca una hora para soltar el teléfono y no volver a tocarlo hasta el día siguiente; no vale silenciar, ni ponerlo en modo avión, apágalo por completo y déjalo cargando.

Mi sugerencia es que sea a partir de las 22:00 de la noche para asegurarte al menos dos horas de distancia en relación al sueño. Ese tiempo puedes dedicarlo a tu familia, a relajarte leyendo un libro, a ver una película o a estar cenando con alguien, lo quieras.

Reiteraré la idea de que el silencio es tiempo para uno mismo, merece la pena emplearlo en cosas presenciales que enriquezcan nuestra vida cotidiana.

A través de la App de  The Holistic Concept te ayudamos a gestionar mejor tu tiempo, a tomar conciencia de tus hábitos y a reforzar los momentos que son solo para ti y para tu bienestar.

“Descúbrenos y comienza a cuidarte, tu cuerpo y tu mente lo agradecerán.”

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