Casualidades causales

¿Crees en el destino?

¿Consideras que formas parte de un plan excelentemente ejecutado o que eres dueño de todo lo que te pasa?

Últimamente tengo este debate interno. Mi mente más racional considera que somos fruto de nuestro esfuerzo, nuestro trabajo y porque no, muchas veces, de nuestro sacrificio. Pero mi mente más intuitiva, y parte de los acontecimientos de los últimos meses, cada vez me lleva con más frecuencia a pensar que no es así. Que cada uno tiene una especie de destino escrito y que poco tenemos que decir o hacer al respecto, estando fuera de nuestro alcance lo que nos sucede.

Para una control freak como yo, esta afirmación es algo inquietante. Porque ¿si no soy yo quien esculpe mi futuro, cómo sé que lo que hago es lo correcto o lo que debería hacer?

 

 

Desde que empecé con The Holistic Concept, es como si todo lo que he hecho en mi vida hasta ahora (sobre todo a nivel profesional, pero también a nivel personal) empezara a cobrar sentido. Desde las prácticas que realicé como becaria mientras terminaba la carrera, mi experiencia en Londres, las personas que he ido conociendo, clientes y compañeros, el expertise que he ido incorporando a mis aptitudes naturales. Toda y cada una de esas experiencias han ido sumando, componiendo un puzzle que me ha traído hasta aquí y que es el que me mueve y me da fundamento para llevar a cabo lo que estamos haciendo.   

Así que cada vez estoy más convencida de que formamos parte de un plan del que somos el personaje principal y sobre el que no tenemos, casi, poder de decisión. Un guión escrito para nosotros por un universo que de alguna manera tiene decidida nuestra jugada, antes incluso de que empiece la partida.

 

 

Inexplicablemente todo acaba estando conectado, demostrando el valor de cada una de nuestras acciones, de cada persona a la que conocemos o con quién nos cruzamos.

Una de mis frases preferidas ahora es que “nada es casual”. La casualidad no existe pero a la vez, y sin quererlo, somos víctimas de su causalidad. Así que ojos bien abiertos, oídos bien alerta, estemos listos para aprovechar al máximo lo que la vida nos brinda a cada paso, porque ninguno es en vano.

 

** escrito por Marta Sánchez-Moreno

 

  

 

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