Comienza a cuidarte en el trabajo

Hace mucho que el ser humano dejó de ser nómada para asentarse en cómodos campamentos permanentes, hoy en día modernas ciudades en las que, aparte de viajes de trabajo, periodos vacacionales y escapadas de fin de semana ocasionales, la mayoría de las personas sostiene su existencia con empleos moderadamente estables. Nuestro modelo de vida y de trabajo es oficialmente sedentario.

 

 

Eso nos trae directos al escritorio, la tienda, la consulta y cualquier puesto de trabajo que suponga estar sentados o de pie durante largo tiempo.

Aunque hagas ejercicio con frecuencia, es muy difícil nivelar la balanza entre las ocho horas que dedicas a tu vida profesional y los escasos treinta minutos, (según estadísticas de hábitos deportivos), que dedicas al día a realizar alguna actividad física.

Conforme al diseño anatómico del cuerpo humano, deberíamos parar al menos cinco minutos cada hora para levantarnos del asiento, estirar las piernas, hacer distintos movimientos, estiramientos, soltar un poco las caderas y evitar así el entumecimiento muscular y articular.

¡¿Cinco minutos cada hora?! La respuesta es sí.

Estableciendo un escenario más realista, pongamos que haces una pausa de entre 7-10 minutos cada dos horas. Quizá esto parezca poco productivo o una distracción desde el punto de vista empresarial, pero es exactamente lo opuesto.

Una parada activa es una fracción de tiempo muy corta dedicado a mejorar cómo te sientes física y mentalmente. Y, lo que es más importante aún, es tiempo empleado en prevenir que te sientas peor en un futuro cercano.

Las posiciones que adoptas a lo largo del día pueden ser un verdadero cultivo de males, o convertirse en la base de una buena salud postural y de una jornada libre de dolores de espalda, de hombros, de cuello, de brazos, de cabeza, de piernas, de molestias circulatorias y de estados de nerviosismo, fatiga o estrés.

 

 

Pasar demasiadas horas en una misma posición debilita un  gran número de músculos, comprime las vértebras y afecta a la correcta ejecución de la respiración.

Por lo general, no nos percatamos de esas posturas incorrectas porque el cuerpo tiene la tendencia a compensar y buscar comodidad de alguna manera; ese confort momentáneo deriva en posiciones realmente nocivas para la columna que tienen un impacto en todo el cuerpo.

A ello habría que sumar dolores de cabeza, falta de concentración y propensión a dolencias respiratorias, además de problemas relacionados con el estado emocional como la ansiedad y la depresión.

Este conjunto de malestares se conoce como “el síndrome de la oficina enferma” y se manifiesta en todo tipo de achaques respiratorios, musculares, articulares y trastornos del ánimo.

¿Y si te dijera que tu escritorio se puede convertir en tu mayor herramienta de salud en el entorno laboral? Y es que en el trabajo también tenemos el potencial de ser personas dinámicas si nos proponemos tener una actitud proactiva.

No hace falta estar en un gimnasio para realizar sencillos estiramientos y movimientos articulares que te permitan ejercitar tu bienestar mientras trabajas. Entre otros beneficios, sentirás que te tomas un respiro, que la mente descansa y te concentras mejor después, que la vitalidad a lo largo del día se mantiene alta, que eres más productivo en general y que, a la larga, rindes al cien por cien evitando formar parte de las sobrecargadas filas del absentismo laboral.

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